Pocas veces me he reído tanto como hace unos minutos cuando me tocó repasar la cantidad de elogios que ha recibido la señorita Marisa Glave, campeona zurda de la «materialización de la felicidad». Nuestra izquierda, tan parca en alabar a los suyos, tan moderada a la hora de repartir condecoraciones y tan reticente ante las argollas, no ha escatimado piropos tratándose de la joven Glave. ¡Qué manera de elevarla! ¡Solo falta que dancen para ella una coreografía maoísta! ¡Cantemos Flor de Retama! Para nuestra progresía, la señorita Glave es más carismática que Barrantes, más lúcida que Pease y mucho más bacán que la alcaldesa que acabamos de capturar.
28 marzo, 2013
por Marita Chappuis
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