En el Diario El Tiempo de Piura, se publicó un artículo sobre la evolución de las concesiones mineras en el Perú y en la región Piura, identificando esta variable como clave para entender lo que viene ocurriendo en la minería nacional y regional.
Es conocido que nuestro país tiene carencias serias en materia de estadísticas, y la publicación permanente del INGEMMET, que absorbió al INACC (Instituto de Catastro y Concesiones Mineras) dando cuenta sobre la tendencia del número de concesiones y la extensión de los mismos, no puede menos que llamar la atención. Pero de allí a calificarlo como clave resulta exagerado. Un ministro de minería argentino me decía que él nunca se fijaba en el número de concesiones o cuántas hectáreas cubrían éstas concesiones. El se fijaba en los metros de perforación para exploración que se realizaba en su país. Tenía toda la razón: el avance de las actividades exploratorias se mide por el número de metros de perforación realizados. Para iniciar el diseño de una mina mediana o grande es imprescindible haber perforado un número mínimo de miles de metros, además de haber abierto túneles de exploración dependiendo del yacimiento.
Pero lamentablemente estos datos de inversión en exploración, si existen, no se publican. Además no se publica información desagregada por tipo de inversión minera que se está realizando: exploraciones en la unidad minera, fuera de la unidad minera, adquisición de propiedades, de equipo, de equipo para reemplazamiento de unidades antiguas, para aumento de capacidad operativa, para aumento de productividad, en estudios, en cuidado ambiental, en responsabilidad social, en capital humano….etc. El análisis del conjunto de todas estas variables si podría indicarnos como está evolucionando la minería en nuestro país.
Decía también este artículo publicado en El Tiempo que en el momento que los mineros llegan con sus títulos de concesión comienzan a competir con los títulos de propiedad de las poblaciones rurales. También me parece exagerado el verbo “competir” porque el flamante titular minero ha recibido su concesión mediante una resolución de la presidencia del Ingemmet donde claramente se le advierte que el mencionado título “no autoriza en ningún caso a realizar actividades mineras en áreas donde la legislación lo prohibe” además se le conmina “a cumplir previamente con los requisitos y obtener las autorizaciones que las leyes y reglamentos exigen para ello”; siendo el principal requisito la autorización del propietario del terreno superficial. De lo que se desprende que no podemos decir que los mineros compiten con los agricultores, porque no tienen títulos simétricos.
La relación entre mineros y agricultores puede ser compleja, los conflictos se originan muchas veces en la ausencia de títulos de propiedad y de derechos de agua claros. Mientras que para el otorgamiento de concesiones mineras se utiliza un moderno y automatizado catastro, no discrecional, que rechaza cualquier superposición; en el tema propiedad de tierras tenemos propietarios y posesionarios, además de que existen una gran mayoría de propiedades no registradas, y con linderos cuestionados. Hay que sumarle a esto la ausencia de un Sistema Nacional de Información de Recursos Hídricos que reúna, dé consistencia y divulgue los datos e información sobre la situación cualitativa y cuantitativa del agua. Este tipo de sistemas actualizan permanentemente la información sobre la disponibilidad y demanda del agua en cada cuenca.
Finalmente, consideramos al igual que la Defensora Beatriz Merino, que los espacios de diálogo deber estar adecuadamente institucionalizados; pues cambian las autoridades pero los acuerdos quedan y deben respetarse.