Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Cañete y sus Recursos Hídricos

Nuestro país requiere una reforma institucional para racionalizar las actividades centrales y reforzar la gestión y planificación de los recursos hídricos en el ámbito de las cuencas fluviales. En el caso de Cañete se requiere la  implementación de un sistema de administración de los derechos del agua; la mejoría y modernización de los sistemas de regadío y drenaje, y el traspaso y reforzamiento continuo a los usuarios del agua de las responsabilidades de su operación y mantenimiento. Asimismo la implementación de un sistema de control de vertimientos por la creciente población urbana e industrias y de un plan de control de las fuentes difusas, para disminuir la contaminación y mejorar la calidad del agua.

La agricultura de regadío es el mayor usuario del agua, con 80 por ciento de consumo, mientras que los usos municipales e industriales consumen 18  por ciento, y la minería, 2 por ciento.

Para producir una tonelada de acero se requieren 250 metros cúbicos de agua, para refinar una tonelada de petróleo se necesitan 1,000 metros cúbicos, pero para producir una tonelada de maíz se gastan 10,000.

La agricultura de regadío aporta alrededor de las dos terceras partes de la producción agrícola. La superficie total de regadío ocupa aproximadamente 1,7 millones de hectáreas, de las que un millón, con su propia infraestructura de riego (59 por ciento), están situadas en las áreas secas de la región costera. Debido a que las lluvias son extremadamente escasas en esta región, la agricultura de esta zona depende totalmente del riego.

Necesitamos más inversión pública en infraestructura de riego

En vista de la aridez del clima costero del Perú, el riego y la gestión del agua son factores críticos para el sustento de esta actividad.

El grueso del agua utilizada en los regadíos de la zona costera es proporcionado por 53 ríos que fluyen hacia el oeste, desde los Andes hasta la costa. En más de la mitad de estos ríos el caudal es solo estacional; solo en 30 por ciento es continuo, y el resto, que dependen de las lluvias estacionales, tienen un caudal semicontinuo o intermitente. Por consiguiente, sin alguna forma de almacenamiento no se puede garantizar el abastecimiento para riego durante todo el año para aproximadamente 40 por ciento de zonas de regadío. Adicionalmente, algunos de los ríos continuos son alimentados por glaciares, como el río Cañete, que están desapareciendo rápidamente debido al cambio climático, lo cual reducirá la disponibilidad de agua particularmente en los periodos de estiaje. Para este tipo de sistemas hídricos la construcción de embalses es la única solución.

Por otra parte, la escasez cada vez mayor de agua se combina con el deterioro de la calidad del recurso a causa del vertido de efluentes sin tratar procedentes de industrias, poblaciones y actividades agrícolas. Por otra parte, menos de 25 por ciento de las aguas residuales municipales son tratadas antes de verterlas, lo que contribuye al deterioro de la calidad de los recursos hídricos y, en último término, aumenta el costo del abastecimiento del agua.

Necesitamos mas reforzamiento de las Juntas y Comisión de Usuarios

El Gobierno con el apoyo del Banco Mundial, implementó una serie de acciones para mejorar los sistemas y la gestión de riego; entre ellas el traslado de la responsabilidad de la operación y mantenimiento (O&M) de los sistemas de riego a las Juntas de Usuarios (JU). Antes del traspaso, las tarifas de riego eran muy bajas y casi nunca se cobraban; desde el traspaso, las tarifas se han elevado y la gestión de cobro ha mejorado considerablemente, redundando en una mejor O&M. Asimismo, han disminuido los conflictos y las frustraciones entre los agricultores.

Pero necesitamos también:

•    Un programa para modernizar la agricultura de regadío por medio de sistemas mejorados de gravedad y de goteo, unido a la conversión de los cultivos a productos de mayor valor económico a los que usualmente cultivamos.
•    El inicio de un sistema de administración de los derechos de agua que incluya un análisis estricto de la disponibilidad y de la demanda de agua, su vinculación a la administración de la tierra, y el desarrollo de un Sistema de Información Geográfica (SIG) que incorpora la propiedad de las tierras y los derechos de agua. Este Sistema de Información de Recursos Hídricos debería reunir, dar consistencia y divulgar los datos e información sobre la situación cualitativa y cuantitativa del agua; actualizar permanentemente las informaciones sobre la disponibilidad y demanda, además de proporcionar insumos para la elaboración de cualquier estudio sobre recursos hídricos.

REFORMA INSTITUCIONAL DIRIGIDA A LA GESTIÓN MULTISECTORIAL DE LOS RECURSOS HÍDRICOS. Debe apoyarse el proceso de regionalización y descentralización mediante las siguientes iniciativas: (i) la consolidación de las responsabilidades, con la construcción y desarrollo de una Agencia Nacional del Agua (ANA), fuerte y autónoma, que tendría la responsabilidad total de la gestión integrada de los recursos hídricos; y (ii) el establecimiento dentro de la ANA de organizaciones de las cuencas de cada río, en las que se llevaría a cabo la planificación y gestión de los recursos hídricos con la participación en el proceso de toma de decisiones de los gobierno nacional, regional y local y de otros interesados directos.

GESTION INTEGRADA DE LOS RECURSOS HÍDRICOS: (i) debe continuarse la implementación y el fortalecimiento de un sistema de derechos de agua basado estrictamente en la disponibilidad del recurso, tanto para las aguas subterráneas como para las superficiales que incluya vínculos con la titularidad de las tierras y el sistema de gestión de datos del SIG;(ii) los planes de gestión de recursos hídricos- el nacional y los de las cuencas de los ríos- deben prepararse abordando los factores de cantidad y calidad del agua y con la participación de los usuarios de este recurso, de los gobiernos nacional, regional y local, y de otros interesados directos; y (iii) se debe diseñar e implementar un sistema nacional de información de recursos hídricos.

MEJORAR EL RIEGO Y DRENAJES. (i) el aumento de las productividad agrícola, la conversión de los cultivos a productos de alto valor económico y la mejora de los sistemas de marketing y exportación con apoyo estatal ; y luego (ii) mejorar la gestión de cobro, para aumentar progresivamente las tarifas para garantizar recursos adecuados para el O&M de los sistemas de riego y drenaje, e implementar un sistema de medición volumétrica para cobrar el importe del agua entregada; y (iii) mejorar la operación y el mantenimiento de los sistemas de riego y drenaje.

MEJORAR LA CALIDAD DEL AGUA. Es importante que se establezca (i) Un sistema completo de control de los vertimientos de San Vicente y otras ciudades (ii) la implementación de un programa para controlar y reducir la contaminación de fuentes difusas de las poblaciones y anexos (iii) un programa para mejorar la gestión de las parte alta, que incluya la mejora de las prácticas de pastoreo y de cultivo, controlando la deforestación e implementando iniciativas de responsabilidad forestal.

CREAR NUEVAS CAPACIDADES. Para llevar a cabo un programa de gestión de los recursos hídricos, es absolutamente necesario incrementar la capacidad de las instalaciones existentes. Ello debe incluir programas de formación, intercambios internacionales y gestión de conflictos.

Una ley de recursos hídricos no debe solo incidir en regularizar derechos de agua. Se debe priorizar la resolución de conflictos. Necesitamos una institucionalidad que pueda enfrentar los temas de las aguas servidas que descargan en canales de regadío, minería no responsable, generadoras de electricidad que varían fuertemente los caudales de captación en sus bocatomas y en sus descargas, la explotación irresponsable de áridos de los lechos de los ríos y los derechos precarios.

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