Según notas periodísticas el gobierno estaría planteando incorporar un artículo “136-A1” en la Ley General del Ambiente (LGA). Con este cambio si una empresa ha sido sancionada por incumplir una medida preventiva dispuesta por el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), en medio de una declaratoria de emergencia ambiental, este organismo podría quitarle la licencia de operación o concesión, mediante un proceso administrativo sin ir al Poder Judicial.
Para el gremio minero (SNMPE) este anuncio significaría que el Ejecutivo podría estar buscando una alternativa a la expropiación. Mientras que el IIMP señaló que resulta contradictorio no hace nada para enfrentar la minería ilegal que genera contaminación, pretenda afectar a empresas formales que cumplen estándares internacionales en su producción.
La Ley General del Ambiente ya contempla como sanción y medida correctiva la suspensión o cancelación del permiso, licencia, concesión o cualquier otra autorización según sea el caso. Lo que se pretendería con este proyecto de ley es que la OEFA, que no es una institución que sobresale por su eficiencia, aun cuando tiene un presupuesto bastante abultado; proceda sumariamente como cacique ronderil, a castigar a cualquier persona natural o jurídica que a criterio del fiscalizador está infringiendo las disposiciones contenidas en la LGA, sin que medie un juicio donde el acusado pueda defenderse.
No entiendo la falta de vigilancia del Colegio de Abogados para no sancionar a sus integrantes que suscriban proyectos de ley como este que hacen tabla rasa de todo lo que dispone nuestro marco jurídico sobre el derecho de defensa.
En cuestiones ambientales mineras hemos visto en los últimos años como en las redes sociales se han fabricado leyendas sobre accidentes ambientales que han ocurrido en nuestro país. Es el caso de Choropampa donde ocurrió un derrame de mercurio, y como sucede en nuestro país, se acercan personas a robar cuando ven un accidente. Algunos pobladores de la zona creyeron que ese mercurio contenía oro y se lo llevaron a sus casas, donde lo calentaron, como se hace en todas las operaciones artesanales hasta el día de hoy. Lamentablemente los gases de mercurio son muy peligrosos. En internet se puede leer sobre los estudios científicos que están probando la existencia de nubes contaminantes que salieron de Madre de Dios y llegan hasta Brasil. Lamentablemente este accidente no sirvió para proscribir el uso del mercurio en la pequeña minería.
Nuestro país se está llenando de pasivos ambientales, como consecuencia de la fiebre del oro que ocurre en todo el país y que la OEFA no ha sabido regularizar, enseñando y supervisando buenas prácticas a los pequeños productores, que abandonan sus operaciones sin ejecutar ningún cierre. Tampoco realiza análisis de riesgo de poblaciones, a las que se le han detectado presencia de metales pesados en sangre, para dictar medidas de prevención y reasentamiento.
La política ambiental no debe ser contaminada con sensacionalismos sino ser eficiente. Debe incorporar los avances científicos y la mejora continua en todos los sectores.