Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Perspectivas Mineras a Julio

La noticia minera más saltante de las últimas semanas es la caída de las cotizaciones internacionales de los precios de todos los metales. El cobre que alcanzó un precio de US$4.9/lb en marzo ha caído a niveles de US$3.6/lb; y los especialistas internacionales estiman que se mantendrá en ese nivel hasta finales 2023 y comienzos de 2024. Este precio tan bajo no se registraba desde finales del 2020.

Las repercusiones, ya fueron señaladas por SE: se reducirá el crecimiento económico, se elevará el déficit fiscal y se presionará al alza el tipo de cambio. Por lo tanto el precio de los combustibles tendrá que subir, junto con la inflación, y el malestar ciudadano.

El 2021 quedará para el recuerdo por los excelentes precios y las largas paralizaciones; un año donde los inversionistas mineros tuvieron utilidades importantes, pagaron deudas, inclusive a SUNAT (bajo protesto) pero no reinvirtieron. Lamentablemente el MEF creyó que ésta bonanza iba a seguir durante este año. Finaliza próximamente la construcción de Quellaveco y la ampliación de Toromocho, y no se vislumbra ningún otro proyecto importante. El MINEM anunciaba para este año el inicio de la construcción de Corani, San Gabriel y de Yanacocha-Sulfuros; pero sus propietarias no han hecho ningún anuncio al respecto. Las noticias que aparecen sólo son sobre la tensión que continua con las comunidades en Las Bambas y en Cuajone.

Sin la intervención del Estado y la declaración del estado de emergencia, todas las medidas extorsivas van a continuar y posiblemente se extienda hacia otras operaciones. El desgobierno actual se ha traducido en el rechazo bastante generalizado entre las comunidades hacia cualquier actividad exploratoria formal e inclusive a operaciones antiguas, con argumentos pueriles como que “mejor-que-se-vayan”, como si los recursos minerales no fueran necesarios para el país.

La pregunta que surge es que va a suceder cuando caiga el gobierno de Castillo. El daño ya está hecho. Van a pasar años para recuperar la confianza de los inversionistas. La gestión durante los  gobiernos de Vizcarra, Sagasti y Castillo ha sido pésima. Y si el MEF quiere balancear sus ingresos, lo único que queda es hacer lo que se hizo en 1990: poner bases militares cerca de las operaciones extractivas que eran extorsionadas por Sendero.

Recuperar la confianza para que se vuelva a invertir en el país va a ser una tarea titánica. Las empresas van a tener que replantear todas sus políticas comunitarias, buscando una mayor eficiencia, sin dejar ningún cabo suelto.

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