Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Minería artesanal, informal e ilegal – Una perspectiva técnica

En las últimas semanas la población peruana ha tomado conocimiento o ha sufrido las consecuencias injustificadas (bloqueo de vías y/o violencia) por causa de éste sub-sector minero poco conocido y entendido; sobre el mismo hemos leído o escuchado opiniones diversas de periodistas, abogados y economistas; y muy poco ha sido dicho desde una perspectiva técnica.

Destacamos la iniciativa del gobierno central por enfrentar el tema, porque su solución permitirá formalizar una porción significativa de la economía nacional, redundando en miles de trabajadores con condiciones laborales más seguras y con acceso a prestaciones sociales; empresas responsables de su gestión ambiental y con acceso a crédito en condiciones de mercado; y con un Estado Peruano con mayor capacidad de fiscalización y recaudación de impuestos.

Sin embargo, consideramos que se requiere un entendimiento claro de los aspectos técnicos para comprender a todas las partes involucradas y construir una solución integral y perdurable en el tiempo.

La minería aurífera, al igual que la minería en general, podemos subdividirla en dos grandes categorías de minado: I. Minería subterránea (de socavón); y II. Minería a cielo abierto. Adicionalmente un segundo criterio a considerar en el minado es función de la dureza de la masa rocosa: A. Roca Dura (que requiere el uso de explosivos); y B. Roca Blanda / Suelo (que no requiere el uso de explosivos y cuya remoción sólo requiere el uso de cargadores frontales y/o tractores).
I.A. La minería subterránea siempre se desarrolla sobre roca dura y su posterior procesamiento metalúrgico requiere diversos procesos físico – químicos llevados a cabo en una Planta de Beneficio (chancado, molienda, flotación, lixiviación con uso de cianuro, precipitación y/o adsorción y disposición de relaves). En éste ámbito empresarial coexisten: a) empresas medianas formales totalmente integradas (minado subterráneo + planta de beneficio); b) empresas pequeñas formales no integradas (sólo cuentan con planta de beneficio) y que sólo deberían procesar mineral proveniente de la minería artesanal formal; y c) empresas pequeñas informales, también no integradas (que sólo cuentan con planta de beneficio, muchas veces construida con estándares técnicos bajos) y que, por lo general, no tienen reparos en promover la minería artesanal informal. En éste ámbito el proceso de formalización debería estar acompañado con incentivos hacia la integración y/o asociación (minado subterráneo + planta de beneficio); de manera que por economía de escala se alcancen mayores niveles de productividad y rentabilidad, haciendo de la formalización un circulo virtuoso: mineros artesanales agrupados en cooperativas, recibiendo asistencia técnica y acceso a prestaciones sociales; y pocas plantas de beneficio con estándares técnicos altos y sujetas a fiscalización ambiental y tributaria.

II.A. La minería a cielo abierto sobre roca dura, sólo alcanza niveles de rentabilidad aceptables por economía de escala y empleando tecnología de última generación; por tanto, es 100% formal y responsable por la producción anual de más del 65% del total de oro peruano. En éste ámbito los niveles de inversión inicial y conocimiento tecnológico – felizmente – han sido una barrera de acceso a la minería artesanal, informal e ilegal.

II.B. La minería a cielo abierto sobre roca blanda, llamada también minado de yacimientos aluviales auríferos, tiene en nuestro país, hasta la fecha, un enfoque mayormente coercitivo; es decir, más que promover su formalización, el Estado Peruano, la denominada ilegal y está tratando de impedir su proliferación, ya que sin duda ha generado un pasivo ambiental de proporción en nuestra Amazonía. Coincidimos con las acciones tomadas por el gobierno central; sin embargo, consideramos que no son suficientes para llegar a una solución integral y perdurable. El nivel de precariedad técnica que en la actualidad prima en Madre de Dios sólo genera rentabilidad, para muy pocos, a través de perpetuar la informalidad y la ilegalidad; sin embargo, éste importante recurso natural de todos los peruanos, podría generar empleo formal y digno para miles de personas, cumplir con el principio de minimizar el impacto ambiental y ser una fuente de ingresos fiscales para el Estado; si se aplicaran técnicas de última generación, que han tenido éxito en países disimiles como Australia y Colombia.

La precariedad técnica que mencionamos, en Madre de Dios, es evidente si constatamos que desde el punto de vista geológico no se siguen técnicas rigurosas para delimitar y cuantificar reservas de mineral, lo cual permite inferir la permanente sub-explotación del recurso; el minado se realiza con escasa planificación minera, sin secuencia ordenada de zonas de remediación y extracción; y en el proceso metalúrgico final existe desconocimiento y falta de aplicación de técnicas de recuperación gravimétrica (empleando sólo agua y no mercurio).

Por todo lo anterior, consideramos positivo el inicio de éste proceso de formalización de la minería artesanal, informal e ilegal; sin embargo, para el éxito de su implementación necesariamente deberán diferenciarse e implementarse soluciones en función de cada proceso productivo y herramienta tecnológica disponible. Es decir, la perspectiva técnica y la participación profesional de ingenieros geólogos, de minas y metalúrgicos será fundamental.

Fuente: Jose Antonio Samaniego y Victor Gobitz

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