La semana pasada la prensa escrita daba cuenta que se estaban organizando grupos de cajamarquinos para ir a pernoctar en las lagunas de Conga “para salvarlas”. La nota periodística no señalaba que todos los terrenos alrededor de las lagunas son propiedad de la minera, y esta iniciativa era simplemente una invasión a una propiedad privada.
El domingo 6, en los programas periodísticos de los canales 2, 4 y 5 emitieron un reportaje donde un grupo de vecinos se quejaban por la licencia de edificación otorgada en unos terrenos que ellos creían que pertenecía a la ANP Paracas. No se mostró a los millones de televidentes que es lo que señalan los títulos de propiedad vigentes inscritos en SUNARP.
Si los títulos de propiedad dicen que esos terrenos pertenecen a los señores X, el Alcalde está obligado a entregarles la licencia solicitada.
Pero la prensa televisiva decidió impactar el lado emotivo como siempre lo hace cuando presenta casos ambientales sin presentar un análisis legal ambiental que ilustre a sus televidentes.
Las reporteras entrevistaron al Jefe de Sernanp que mencionó el decreto supremo que exige la opinión técnica previa por parte de este organismo antes de la construcción de cualquier infraestructura. No se mencionó que esto colisiona con una norma de superior jerarquía como la Ley 29090 (que rige la emisión de licencias de edificación) que ordena a los municipios exigir un EIA sólo a construcciones superiores a 3000 m2. Tampoco acotaron que el Sernanp “administra” más del 33% del territorio nacional.
También en los reportajes dominicales se entrevistó al Director de Capitanías de Pisco y no le dieron mucho tiempo para que explicara que los terrenos situados dentro de los cincuenta metros definidos por la Línea de Alta Marea no son de propiedad privada. Esto rige en toda la costa peruana, no sólo en las playas de una ANP.
Las reporteras para hacer más idílico su reportaje presentaron vistas con hermosas aves, sin mencionar las enormes malaguas que pululan en la bahía de Paracas. Los expertos dicen que el exceso de productos químicos, desagües y desechos urbanos que son arrojados al mar producen fosfato y nutrientes contaminantes y eso se convierte en bacterias y algas que las malaguas comen.
Lamentablemente poco se va a avanzar en desarrollar ciudadanía si la prensa escrita y televisiva sigan apelando a las emociones cuando presentan algún caso ambiental.