En los últimos días se han publicado diversas opiniones sobre los impactos ambientales que pudiera ocasionar el proyecto minero “Tía María”. La resolución aprobatoria del EIA (RD), documento de más de 100 páginas, que se puede descargar del portal del Ministerio de Energía y Minas, da cuenta de todas las observaciones que se hicieron llegar, así como las opiniones técnicas vinculantes de los ministerios de Agricultura, Salud y Cultura; así como del Autoridad Nacional del Agua, y la DICAPI (Marina de Guerra). Resalta también que la Junta de Usuarios de Ensenada, Mejía y Mollendo envió 6,956 observaciones que tuvieron que ser absueltas por el MINEM antes de emitir la mencionada RD.
La ONG Cooperación y Convoca han publicado comentarios sobre el EIA de poco rigurosidad técnica. Ambos informes se enfocan sobre lo que a su entender puede ocurrir si se construye este proyecto minero, pero no se han pronuncian sobre lo que ha arrojado el monitoreo de los sedimentos del litoral y del río Tambo, que han registrado valores altos de arsénico, plomo y mercurio. Aunque puede ser producto de la mineralización natural en las nacientes del río; no se ha estudiado si estos valores provienen del uso intensivo de peligrosos pesticidas que dejan residuos tóxicos de plomo y arsénico. Es sabido que en nuestro país, el pequeño agricultor que vende en el mercado nacional recurre a ellos por ser económicos.
A Cooperación le preocupa la contaminación de las aguas subterráneas por el drenaje ácido (DAR). Para que ocurra esto se tienen que encontrar un material sulfurado, con un agente oxidante y un solvente como el agua. Justamente esto último es lo que no hay, porque en Tía María las lluvias sólo llegan a 2.4 mm al año (menos de la mitad que en Lima); y la evaporación es de 1400 mm al año.
El Profesor Jurgen Schuldt ha comentado que los tranquilos habitantes de Santa Clara (California) destruyeron su planta desalinizadora. Es posible, que la misma hubiera causado daños a la fauna marina porque la misma estaba situada dentro de una bahía muy cerrada. Lo que no es el caso del emisario de Tía María que se adentra más de 800 metros en mar abierto. Pero los habitantes de Santa Clara, optaron por la alternativa más económica: el reuso de las aguas servidas y por programas de uso eficiente de agua. Sería extraordinario que los agricultores del valle del Tambo opten por riegos por goteo y por productos adecuados. Hace años el Ministerio de Agricultura insiste que no se debe sembrar arroz en la costa, cultivo que exige 700 mm de lluvia; cuando en el Tambo sólo se registra 2.4 mm.
Las plantas desalinizadoras pueden producir agua doméstica o agua industrial. Durante los últimos años están siendo levantadas por todo el mundo. En la costa de Australia, todas sus ciudades tienen una. La planta de la ciudad de Sydney (Australia), que es la de mayor tamaño en el mundo (2900 lts/segundo) es movida totalmente por molinos de viento. En nuestro país, varios centros mineros como Bayovar, Marcona, Cerro Lindo; y la fundición de Ilo cuentan con este tipo de plantas. En Chile ya están operando 6 plantas de este tipo, y existen más de 12 en estudios o construcción. Entre ellos una que producirá 2500 lt/seg, y que supondrá una inversión de US$ 3,430 millones de dólares. Esto es diez veces lo que producirá la planta de Tía María.
El profesor Schuldt recoge la “alarma” de Convoca sobre el peligro que la empresa puede usar el agua del río Tambo, porque su planta desaladora puede ser insuficiente. Sobre este punto se debe aclarar que no es fácil extraer agua de un río. Se necesita una licencia otorgada por la Autoridad Nacional del Agua, que consulta a las Juntas de Usuarios la disponibilidad que existe. En esta licencia está fijada el punto de captación, y obviamente el caudal que se puede extraer.
Se cree erroneámente que este EIA no se puede modificar. Todo lo contrario, la OEFA (que depende del MINAM) tiene las facultades de enmendar cualquier error, y de paralizar cualquier operación si sus emisiones están por encima de los estándares ambientales vigentes.