La mayoría de los problemas actuales del Perú se debe a su dependencia de la explotación de materias primas en la selva, sierra y costa; y, si se sigue con una política incoherente en ciencia y tecnología, sin posibilidades de dejar de ser un país primario exportador, los futuros problemas pueden ser peores.
Los malos recuerdos ambientales que la explotación de petróleo, minerales y harina de pescado, han dejado en la mente colectiva de las poblaciones afectadas, parecen imposibles de borrar. Ya no bastan las reiteradas explicaciones sobre que las nuevas tecnologías son más amigables con el ambiente, y que las empresas son más responsables que antes. Es suficiente que una empresa no respete sus compromisos ambientales, o que el Estado aparezca como que da leyes a espaldas de los interesados, para que toda la buena voluntad caiga en saco roto.
Para dejar de ser país primario exportador, debe invertirse en ciencia, tecnología e innovación. Los países que así lo han hecho cuentan hoy con los mayores valores de PBI per cápita . La ciencia y la tecnología, entre otras cosas, aumentan la riqueza intelectual, especialmente en patentes industriales.
En los años 90, Estados Unidos empezó a promover la inclusión de la propiedad intelectual en los tratados de comercio. El 1 de Enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en Inglés: North Américan Free Trade Agreement), en el que se incluye la propiedad intelectual. Ese mismo año, en Marruecos, bajo la promoción de los países participantes de la Ronda de Uruguay y firmaron alrededor de 28 acuerdos comerciales en las áreas de mercancías, servicios y propiedad intelectual (ADPIC: Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, o, en inglés, TRIP: Trade-related aspects of intellectual rights) para que se encargue de administrar estos acuerdos.
Adicionalmente a los acuerdos arriba mencionados, se han empezado a firmar Tratados de Libre Comercio regionales (TLC), los que giran en torno a un respeto irrestricto de la propiedad intelectual y la protección del ambiente.
Como consecuencia de estos acuerdos, y de políticas apropiadas para incentivar la innovación, en el mundo, entre 1995 y 2006, se ha duplicado el número de solicitudes de patentes. Sin embargo, en el Perú, ese indicador ha permanecido estático, sin proyección de cambio. Ello se debe a que el Perú tiene una baja inversión en ciencia y tecnología( 0.11% del PBI, cuando la tendencia es hacia 2%), usada en un Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología compuesto por pequenos institutos desarticulados entre sí, burocratizados y sin masa crítica de investigadores para emprender proyectos viables.
Para tratar de revertir esa situación, en el 2005 se promulgó la Ley Marco de Ciencia y Tecnología, la que da al Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) la responsabilidad de rector del sistema, pero no le otorga los poderes para reorganizar el mencionado desarticulado sistema, ni para renovar los viejos cuadros de investigadores de los institutos especializados. Por el contrario, a partir del 2006, aumenta la burocracia en el sector, creándose el Programa Nacional de Ciencia y Tecnología, con un fondo de 36 millones de dólares, duplicando el trabajo de Concytec, el que quedó como una institución promotora sin fondos para cumplir con su misión.
Finalmente, ante los requerimientos para la firma del TLC con Estados Unidos, se crea el Ministerio del Ambiente (Minam), al que se adscriben algunos institutos con componentes ambientales, sin una visión integral del tema de la ciencia y tecnología. Para completar el marco, no se han establecido prioridades claras de investigación.
Así, los pocos recursos dedicados a la ciencia y tecnología son repartidos entre pequenos proyectos, los que finalmente no tendrán suficientes recursos para ser viables. Ello hace prever que el Perú no incrementará significativamente su inventiva y seguirá sufriendo los mismo problemas que hoy ocupan las primeras planas.
Modesto Montoya, Miembro de la Academia Nacional de Ciencias del Perú.