Aunque este famoso grupo musical es de Lambayeque, ésta región no figura en el “grupo cinco minero” (Ancash, Cajamarca, Moquegua, Tacna, y Arequipa) que se reparten alrededor del 75% del total del canon a distribuir, que alcanzó un total de cinco mil millones de soles el último año. Las autoridades regionales de este “grupo” también han rechazado reclamos de solidaridad o nuevos planteamientos de redistribución. Es obvio que no están dispuestos a compartir un centavo de este beneficio.
Desde hace 5 años, por el crecimiento de los precios de los metales y el cambio en el porcentaje a repartir (de 20 a 50% del impuesto a la renta) el canon minero registró cifras bastante atractivas, debido principalmente a que la producción nacional de cobre creció al construirse Antamina y ampliarse las producciones de Toquepala, Cuajone, Cerro Verde y Tintaya, minas ubicadas en el territorio del “grupo”.
El Perú está produciendo el 8% del cobre del mundo pero mientras esto ocurre no se han descubierto nuevas minas o se están construyendo rápidamente las que se han encontrado para compensar el agotamiento natural.
Nuestra industria cuprífera está viviendo del trabajo que los geólogos hicieron hace 80 años. El resultado de todo esto es que la perspectiva de crecimiento de producción es baja, lo que es una mala noticia para las regiones que necesitan del canon para construir la infraestructura especialmente hídrica del que carecen, amenazada por el cambio climático y reclamada fuertemente por los agricultores.
La mayor parte de los grandes depósitos conocidos en nuestro país se encuentran en zonas lejanas, como es el caso de Las Bambas o tienen desafíos que vencer como La Granja o Quellaveco. Todos tienen en común que son mega-inversiones.
Hoy la discusión es como repartimos el canon equitativamente entre dos regiones, pero mañana el conflicto será por la falta de canon, que puede ser de consecuencias muy serias porque el MEF tampoco tendrá recursos fiscales para “compensar” esta caída, que se estima en por lo menos 40%, que puede ocurrir en plena campaña electoral del 2010.
Lo que el gobierno debiera hacer es fomentar la innovación en hidrometalurgia, la única alternativa conocida para la extracción de yacimientos remotos y de leyes más bajas, favoreciendo la instalacion de centros de investigación como el que quiere construir Rio Tinto en Lambayeque.
Asimismo, se debe buscar mejorar la mala imagen que tiene la minería que es vista como una actividad de contaminación incontrolable. Esta percepción negativa está ocasionando el lento desarrollo de las nuevas inversiones; se justifique la desidia de algunas autoridades y se escuchen voces “salomónicas” que sugieren una “compensación” por contaminación, o que la “comunidad” se pronuncie.
Varios proyectos que tiene nuestro país en cartera están auspiciados por empresas mineras líderes mundiales en desempeño ambiental, de estándares superiores a la mayoría de operadores actuales. La vigilancia ambiental no puede estar en manos de autoridades que no están dispuestos a hacer cumplir las leyes. El daño ambiental causa impactos en la salud por lo tanto no cabe “compensaciones” ni “vista gorda”, ni pronunciamiento de comunidad “convencida” por una empresa o por una ONG. Debe ser una decisión colegiada de los estamentos estatales involucrados sustentada por rigurosos informes técnicos. Este tipo de decisiones harán que nuestro país se convierta en el país minero de tecnología de punta, ambientalmente segura, generadora de renta para las regiones y que espantemos a la inversión de baja calidad que solo causa terror a los agricultores.