Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

El Shock del COVID-19 en la Minería

El Presidente Vizcarra declaró el Estado de Emergencia y la inmovilización social en un afán de detener la propagación del virus COVID-19.

Pero teniendo en cuenta que es imposible descartar que tendremos otra emergencia cuando se inicie el invierno, porque este virus puede reaparecer, y teniendo en cuenta que no se cuenta con una vacuna ni antivirales efectivos, los próximos dos años pueden ser críticos. Por lo tanto el impacto económico no sólo será el primer trimestre y se debe prever una contracción severa del PBI.

El gobierno deberá tomar medidas para mantener los negocios y ayudar a los desprotegidos pero con un horizonte de que esta emergencia puede durar dos años, y no será posible ordenar otra “cuarentena”.  Sabemos que la tramitología se ha vuelto densa y lenta. Se podría incentivar el teletrabajo para los funcionarios públicos y una mayor cantidad de trámites  “en línea”. No es suficiente que se anuncie que “se suspenden los plazos…” las empresas necesitan que el aparato estatal siga trabajando, sobre todo en las “revisiones” de expedientes.

Muchos funcionarios evitarán ir a trabajar sin estar enfermos, ante la perspectiva de sentarse en un escritorio muy próximo al vecino y rodeado de una ruma de expedientes que hace más insano el lugar. La desinfección de las oficinas gubernamentales también debería ser una prioridad de salud pública.

La minería va a ser golpeada por este shock repentino y agudo. Le han impuesto disposiciones laborales onerosas aun cuando en el trabajo minero no hay un contacto directo y continuado; y el uso de mascarillas y ropa de trabajo es general. Desde el frente externo, el impacto ha sido mayor por la caída de las cotizaciones de los metales, que no van a recuperar sus antiguos niveles mientras China y Europa no vuelvan a la normalidad.

Sin duda habrá un malestar general en la población a medida que pasen los meses. La contracción económica y la subida de los precios en los servicios se va a acentuar. La pregunta es qué hará el Presidente Vizcarra para recuperar su popularidad. Si logra convencer a los alcaldes y a los funcionarios de los ministerios que no se detengan en detalles y otorguen permisos y facilidades para toda la inversión privada, grande o pequeña, el país se recupera de este shock.

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