Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Para entender la problemática de La Oroya

Define Consultoría, la empresa liquidadora de Doe Run Peru  está pidiendo dos años más para poder vender el Complejo Metalúrgico de La Oroya (CMLO). Según los expertos las acciones de las empresas del sector extractivo estarán más atractivas a partir de 2019, pues ahora no aparecen compradores con facilidad. Anglo American se propuso obtener 15 mil millones de dólares vendiendo algunos activos, entre ellos una moderna de fundición de cobre, cerca de Santiago en Chile; sólo ha podido obtener la tercera parte; y no ha podido vender tampoco la fundición.

También se ha dicho que con los actuales estándares ambientales (ECA) el CMLO no podría operar pero no se ha publicado ninguna cifra. Los ejecutivos de la fundición Paipote, en Chile, presentaron la semana pasada sus cifras para modernizarla. Para esta fundición se necesitan 65 millones de dólares para capturar el 95% del SO2 que sus humos lanzan al ambiente; y 700 millones de dólares si la obligan a capturar el 99% del SO2. La Oroya debe tener un “spread ambiental” similar. El MINEM figura como acreedor en la Junta por un compromiso de 200 millones de dólares, cifra que se estimaba era necesario invertir en el circuito de cobre para modernizarla.

La tecnología que se utiliza en Chile es similar a la de La Oroya. Un poco atrasada en términos mundiales si uno ve el listado que publica el International Copper Study Group. Pero este atraso tecnológico también es una preocupación en el país sureño cuyas autoridades han declarado que se necesita subir los estándares ambientales para competir mundialmente, pero de las 7 fundiciones que operan, 6 registran ya pérdidas con los estándares vigentes.

Observando las cifras de este “spread ambiental” fácilmente se deduce porque se insiste en que se tiene que aumentar los LMPs, o sea permitir que vaya al ambiente un poco de SO2. Hasta donde recuerdo, a La Oroya se le permitió sólo capturar el 83% del SO2. Mientras que las otras  fundiciones de nuestro país tienen que capturar bastante más; y en el mundo occidental ya se está exigiendo 99%.

Capturar el SO2 obliga a convertirlo en ácido sulfúrico, que es relativamente barato, y se tiene que transportar hasta un puerto especial para venderlo en el exterior. Se le utiliza mayormente para el procesamiento de fosfatos y para la lixiviación de minerales oxidados de cobre. En nuestro país se extraen fosfatos en Sechura (Piura). “Tía María” tiene una zona de óxidos. Por eso el interés de Southern en desarrollar este proyecto y así utilizar el ácido que produce en su fundición de Ilo.

PPK ha declarado que tenemos que tener más fundiciones. Perú y Chile producen el 42.6% del cobre que sale de las minas, pero sólo el 12% del cobre fundido de todo el mundo.

Este “atraso” tecnológico que se observa en Perú y Chile obedece a que tienen varios yacimientos de cobre que viene acompañados de arsénico.  Este elemento no es bienvenido en las fundiciones modernas. Cuando la mina Toromocho comenzó a operar sus propietarios chinos declararon que tuvieron complicaciones metalúrgicas porque no se esperaban los contenidos tan altos de arsénico.

La Oroya se inauguró hace casi 100 años. Ahora es un “hub” pues allí la Carretera Central se bifurca hacia el norte (Pasco, Huánuco) y hacia Huancayo. La ciudad tiene un tráfico denso, por los camiones que se dirigen a Lima. Pensar que la ciudad va a ser abandonada porque se cierra el CMLO es bastante exagerado.

La cuestión ambiental sí es una preocupación para su población. La ocurrencia de cáncer es bastante más alta que en otras ciudades de nuestro país. Se dice que esto se debe a la presencia del arsénico en el ambiente. Casi mil niños han demandado al antiguo operador del CMLO en EEUU; y éste pretende que el Estado Peruano asuma ésta indemnización.

En la zona de Vado y Malpaso están enterrados varias toneladas de trióxido de arsénico, y talio; así como también existen depósitos de escorias, de ferritas de zinc, etc.

El talio es utilizado para fabricar venenos para ratas, mientras que el arsénico para insecticidas.

Esperemos que la empresa liquidadora del CMLO presente sus análisis y demuestre que en dos años va a encontrar un operador que quiera asumir todas las acreencias de DRP; ampliar y modernizar el CMLO para que pueda operar por 20 ó 30 años más, que es la vida que tiene la mina Toromocho.

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