El Perú está tan ideologizado o politizado que los distintos autores adoptan posiciones que traicionan sus intereses objetivos o su razón de ser.
La CGTP, por ejemplo, ha demandado un nuevo estudio de impacto ambiental para Conga, que es una manera encubierta de oponerse al proyecto. Ya antes había expresado su rechazo. Pero con ello no hace sino dejar en la estacada a 7 mil trabajadores formales que sencillamente pierden su trabajo. Es decir, la CGTP ya no defiende a los trabajadores. Defiende posiciones políticas o ideológicas. Es un partido político con candidato presidencial propio: el señor Mario Huamán.El Gobierno Regional de Cajamarca, por su parte, con Gregorio Santos a la cabeza, debería estar interesado en la megainversión que le dará mucho más canon y que facilitara el desarrollo regional y el de los propios agricultores de la zona de influencia, que gozarán de más agua.
Pero ese gobierno ha sido secuestrado por las aspiraciones políticas del señor Santos y por la ideología anticapitalista de Patria Roja, que todavía no se ha enterado de los cambios producidos en la China Post Mao.
Marco Arana, ex sacerdote, se resiste a aceptar un proyecto que va a generar más y mejor agua para los agricultores. Defiende la opción preferente de la iglesia por los más pobres, pero se opone a mejorar la economía de los campesinos indigentes.
El propio gobierno ha caído en lo mismo. Le ha exigido al proyecto unas condiciones que van mucho más allá de la ley, de lo aprobado en el estudio de impacto ambiental y de lo recomendado por el propio peritaje. Es un pedido arbitrario y poco autocrático, fuera del estado de derecho y de todo razonamiento técnico. Obedece, una vez más, a consideraciones de orden político y quizá a resabios ideológicos, pero el costo de la implementación de esos cambios podría tornar inviable el proyecto. Quizá el objetivo inconfeso o inconsciente sea que no se haga.
Pero, entonces, ¿para qué se cambió de gabinete? ¿Para qué se contrató el peritaje? ¿No era acaso para cohesionar al equipo de gobierno en torno a la “hoja de ruta” y, en el caso específico de Conga, comprobar la idoneidad del estudio de impacto ambiental a fin de despejar las dudas de la población?
Si el proyecto es realmente importante para el país y es bueno para los campesinos de la zona, ¿Por qué ponerle condiciones difíciles de cumplir?
Así, el Gabinete Valdés traiciona también su propia razón de ser, y lo hace con el riesgo de terminar perdiendo soga y cabra, porque las exigencias planteadas tampoco han servido para ablandar la exigencia política del proyecto.
Lo peor, que esa abdicación se da cuando las fuerzas modernas en Cajamarca se empezaban a organizar para dar la batalla ideológica en el campo. Ahora ellas también quedarían fuera de juego, abandonadas. Salvo que la empresa encuentre una rentabilidad pese a todo.
En este juego de disfraces que es la política nacional, abría que preguntarse si no habría que poner a Santos de primer ministro.
Fuente: varios