Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Nace el SENACE

Senace, la última institución creada por el gobierno humalista para revisar EIAs no tuvo mejor fecha para iniciar sus actividades: 28 de diciembre, día de los inocentes. Pues en realidad, es preciso ser muy inocente para creer que esta institución promoverá una evaluación imparcial que generará (¿inmediatamente o en 20 años?) credibilidad, que debe traducirse en la desaparición de los conflictos sociales. Esto último fue el argumento que el MINAM, hoy convertido en un super ministerio usó para convencer a la pareja presidencial, que se necesitaba una institución, distinta al MINEM, para revisar los EIAs. Según el MINAM, como el MINEM promueve la minería no puede evaluar sus EIAs y menos fiscalizarla. Como si el verbo “promover” estuviera unido al adverbio “irresponsablemente”. Una interpretación equivocada pero sin duda influyente porque goza de gran aceptación en los medios.

Todo esto fue posible porque el humalismo ha querido refundar el país, y no ha medido la inviabilidad de sus iniciativas. Ha avanzado en cambios profundos en la institucionalidad ambiental, tirando por la borda una experiencia sectorial de más de 20 años, sin tener la capacidad de llevarlos a cabo. Nadie se opone a que se mejore la calidad de los estudios ambientales, y se asegure la uniformidad y estandarización de los procedimientos en los diferentes sectores. Pero era necesario para esto último, que se creará una nueva institución, con un presupuesto cinco veces al actual, que se presupuestara una plataforma informática (dizque para una “ventanilla única”) por S/. 53 millones, y un nuevo laboratorio por US$ 45 millones?

Esperemos que el nuevo gobierno revise esta decisión humalista donde se perdió el sentido común, y redefina el rol de SENACE. Su jefe ha declarado que para cumplir el desafío de concentrar en una institución la revisión de todos los estudios ambientales, actualizaciones, modificaciones, informes técnicos sustentatorios, solicitudes de clasificación, aprobación de términos de referencia, acompañamiento en la elaboración de Línea Base, del Plan de Participación Ciudadana; y de los casi 20 permisos ambientales, se necesita “el soporte y el compromiso de todos los actores del SEIA”, cuando lo que se necesita es tiempo y experiencia, la famosa curva de aprendizaje, algo que no dispone SENACE, donde los grandes proyectos no pueden perder el tiempo con un joven revisor inexperto, y la segunda instancia es un abogado, buen comunicador, pero que nunca ha revisado un EIA. Al parecer el Dr. Patrick Wieland no sabe que los gobiernos no pueden errar. Si una compañía privada comete un error, los afectados serán los accionistas y nadie más. Pero en el caso de los megaproyectos mineros, que te mueven puntos en el PBI, los afectados son millones de peruanos.

Es lamentable que ideas atractivas como “evaluación imparcial, técnica y objetiva” no se haya traducido en una institución dedicada a supervisar que los criterios usados en los diferentes sectores sean los mismos, pues hay sectores donde los EIAs no se publican, y es imposible obtener una copia del resumen, o no existen, mientras que hay otros como los mineros, donde hasta los columnistas de la sección política de los diarios opinan.

La realidad será contrastante con la hipótesis “no-se-producirán-más-conflictos-sociales”. Sin duda, en los próximos años veremos lo contundentemente equivocados que estuvo el gobierno humalista al crear un super ministerio que establece los estándares, revisa los estudios y los fiscaliza a todos los sectores. Decisión errada pero que es defendida profusamente.

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