Luego de más de veinte años en desuso, una antigua fundición de Monterrey, México, revivió como el Museo del Acero Horno3.
Su paisajismo, diseño de Surfacedesing y Harari Arquitectura, evoca el pasado isdustrial del sitio e incorpora referencias a la flora y la topografía de la región.
El proyecto es uno de los premiados este año por la Asociación de Arquitectos Paisajistas de Estados Unidos.
El cierre de una maestranza de hierro y acero que había estado en funcionamiento desde 1900 tuvo de dulce y agraz para la ciudad mexicana de Monterrey.
A pesar de la devastadora pérdida de empleos que trajo el fin de us funcionamiento, éste se convirtió en un gran espacio verde destinado a acoger un parque temático, un museo y un centro de negocios.
La siderúrgica dejó de operar en 1986 y dos años despues comenzaron los trabajos de acondicionamiento para su nuevo uso. Algunas de kas instalacones menores existentes se desmantelaron, aunque se rescataron los edificios mas significativos. En 2001 se abrió el Parque Fundidora, una extención de 130 hectáreas que desde entonces se a consolidado como hito regional, recibiendo sobre dos millones de visitas por año.
En su interior se planificó el Museo del Acero Horno3, el cual se inaguró en agosto de 2007.
Su arquitectura estuvo en manos de la firma inglesa Grishaw Architects y sus socios en Monterrey, Oficina de Arquitectura.
En tanto, la tarea de generar un paisajismo propio, adecuado para la hectária y media que pertenece al museo, recayó en Surfacedesing, de California y el estudio local Harari Arquitectura.
Con su trabajo, los paisajistas buscaron revivir la grandeza industrial previa enfatizando la silueta del Horno3, una estructura de 70 metros de alto que domina el sitio. Para hacer tangible la historia del metal, en tanto, el diseño incorpora una buena cantidad de elemntos de acero -como rieles de ferrocarril, paneles de metal rescatados de las demoliciones y secciones de maquinarias recicladas- en fuentes, terrazas y en la demarcación de senderos.
El deseo de generar un paisajismo sustentable tambien fue determinante en el diseño. Junto con restaurar el equilibrio ecológico del sitio, los arquitectos emplearon una serie de tecnologías verdes. El edificio cuenta con un innovador sistema de aire acondicionado que se traduce en un sustancial ahorro de energía. Asismismo, los jardines incorporan, entre otros elementos, una red de canaletas para tratar aguas lluvias y dirigirlas hacia cisternas subterráneas que permiten su utilización en regadío durante las temporadas secas.
Una serie de techos verdes que en total cubren 600 metros cuadrados, colaboran visualmente a disminuir el impacto visual del complejo de construcciones que componen el museo, al tiempo que contribuyen a un mejos aislamiento térmico.
El tejado más alto del conjunto tiene forma circular, y sobre el plantaron contrasuelos resistentes a la sequía, siguiendo un atractivo patrón decorativo que se aprecia por completo al escalt al gran torre que es el Horno3.
Dos fuentes de agua completan el trabajo de paisajismo. Desde una perspectiva simbolica, su sonido reemplaza al ensordecedor ruido de la fundición. En cuanto al uso del espacio, estas colaboran al definir los alrededores inmediatos del museo. Una de ellas tiene 200 metros de largo, se construyó con grandes placas de metal que se encontraron en el lugar y emula los canales par el transporte del metal típicos de las fundiciones. Cerca de ella, la segunsda fuente emula a un grupo de bolones humeantes pero de los cuales, en realidad, emana uanbruma refrescante, muy apropiada para el clima caluroso de Monterrey.
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