En el mensuario Peru To-Day de abril 1914 (hace 108 años) ya se describían operaciones de extracción de oro en el río Chinchipe, río que atraviesa la provincia de Zamora-Chinchipe de Ecuador, y los departamentos de Piura, Cajamarca y Amazonas.
Durante años hemos escuchado discursos sobre el desarrollo de nuestras fronteras para “fomentar la ocupación racional y la presencia del Estado en dicho ámbito”. Pero constantemente leemos notas periodísticas sobre incursiones ilegales de ciudadanos extranjeros (en la frontera con Ecuador por ejemplo) que han abierto túneles y construido carreteras para llevar el material aurífero que extraen a su país (Hildebrandt en sus Trece, 01.07.2022).
Esto no debe causar extrañeza, la geología favorable a yacimientos auríferos se extiende a ambos lados de la línea fronteriza. Pero mientras Ecuador está desarrollando una agresiva política de promoción minera que se ha traducido en la construcción reciente de dos grandes minas como “Mirador” y “Fruta del Norte”, ubicadas cerca a la frontera con nuestro país, por el lado peruano solo existen bosques y comunidades en extrema pobreza.
Nuestro servicio geológico nacional (INGEMMET) prospectó la Cordillera del Condor en 1996 (hace 26 años) y recomendó el desarrollo minero en esta zona a fin de contribuir con el proceso de integración fronteriza y mejorar la economía de la zona.
Pero las exploraciones mineras, son dificultosas, no sólo por el terreno boscoso, sino por la disposición constitucional que dentro de los 50 km de frontera los extranjeros no pueden adquirir, ni poseer minas o fuentes de energía, a menos que se pruebe que es de “necesidad pública” y cuente con la opinión favorable del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Este trámite significa varios años de espera, si se trata de la frontera ecuatoriana. Mientras que en el caso de la frontera chilena no se conoce de ninguna opinión favorable.
Hace más de 20 años Chile y Argentina suscribieron un tratado binacional minero para desarrollar toda la zona minera fronteriza, lo que ha permitido construir minas con infraestructura en ambos países.
Esperemos que el MEF con el MINEM analicen las ventajas de promover exploraciones de empresas formales, a fin de tener operaciones que sean focos de desarrollo económico en estos distritos tan pobres; y terminar con las inútiles incursiones militares, persiguiendo a mineros ilegales.