Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Que hacer en Las Bambas

La semana pasada la propietaria de la mina Las Bambas anunció una paralización de operaciones ante los continuos bloqueos que le impiden operar normalmente.

En el mundo se han visto situaciones similares cuando la mina estaba en medio de una guerra civil o cuando estaba ubicada en territorios liderados por extorsionadores. Esto último parece que es el caso de la mina apurimeña.

La teoría dice que cuando ocurren conflictos entre una mina y una comunidad, es el Estado que debe mediar. Eso es lo que ha venido ocurriendo. El problema es que los representantes del Estado deberían hacer un análisis adecuado a la envergadura del problema.

Hemos leído que el representante del MINEM piensa que la decisión de la empresa puede estar asociado al proceso de vacancia en curso, y que no entiende la razón para paralizar porque la comunidad pedía “15 camiones” y la empresa ofrecía “sólo 10”.

Al funcionario del MINEM habría que ilustrarlo que la propietaria tiene una inversión de más de 10 mil millones de dólares, con muchos proyectos de expansión pero tiene que rendir cuenta a sus accionistas que no sólo exigen retorno de su inversión sino también probidad en sus decisiones (léase: no a pago de sobornos ni pago a extorsiones). Segundo, como funcionario del Estado tiene que defender la ética, no puede avalar el chantaje. Tercero, la mina puede estar ubicada en Apurímac, pero el “business case” tiene que ser evaluado con casos similares para su solución.

Con respecto a esto último los funcionarios del MINEM deberían informarse por ejemplo como está actuando el gobierno alemán que busca la descarbonización total de su economía pero respeta los permisos de operación de minas de carbón hasta que culminen. La razón es muy simple: “la ley se cumple o se cumple”.

Asimismo, los ingresos extraordinarios que ha recibido una ciudad alemana por las ventas de Biontech (vacuna Pfizer) serán canalizadas a un mega centro de investigación. Nadie se le ocurrió acusar a estos investigadores de “contaminación” o pedir su cierre (como sucedió en Reque); aún cuando muchos sospechan que un mal manejo en el laboratorio de Wuhan originó la pandemia que estamos padeciendo.

Si el MINEM, que ahora está en manos de un investigador con patentes registradas, no “cambia el chip” y sus funcionarios no ilustran a los dirigentes de las comunidades, los bloqueos no terminarán nunca.

Seguiremos leyendo que debe cerrar la mina para que haya “agricultura”! cuando todos sabemos que ésta actividad es altamente riesgosa y está sujeta a los vaivenes climatológicos. Por lo que para que sea rentable se tendría que invertir en invernaderos climatizados o cobertizos para animales, con costos que harían inviable la producción.

La izquierda siempre atacó a la minería de “no traer desarrollo”. En Apurímac tienen la oportunidad de mostrar que tipo de desarrollo buscan impulsar: una agricultura paupérrima o ambiciosos proyectos de educación para que los niños y niñas sean como Ugur Sahin y Ozlem Tureci, hijos de modestos obreros que nacieron en las regiones más pobres de Turquía, pero hoy son los descubridores de una vacuna que está salvando muchas vidas en el mundo entero.

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