Maria Chappuis

Análisis y Comentarios

Perú: perdiendo oportunidades

Hace 13 años, en octubre 2008, un frente de defensa detuvo la construcción de una planta de demostración del proyecto La Granja, uno de los yacimientos de cobre más grandes del mundo y que continua sin ser explotado, en Reque, Lambayeque. Posiblemente, de construirse, la inversión necesaria estaría por encima de los US$ 10 mil millones.

La Granja fue descubierto por la Cooperación Alemana que apoyaba a nuestro servicio geológico nacional en 1970, hace más de 50 años. El yacimiento es atractivo no sólo por su volumen sino fundamentalmente porque la investigación metalúrgica que se hubiera llevado a cabo para desarrollarlo podría haber permitido un gran salto para procesar minerales cupríferos complicados que en una proporción de 20%-30% se encuentran en todo el mundo.

Trece años después de este “aborto” en el desarrollo de innovación en nuestro país no podríamos afirmar que de no haber sucedido el proyecto minero La Granja se hubiera desarrollado. Pero si estamos seguros que la construcción de esta planta (que iba a ocupar un área de sólo 5 hectáreas) hubiera permitido que centenares de jóvenes peruanos conocieran e investigaran nuevas tecnologías de extracción y procesamiento que son la clave de la minería del futuro.

Pero los detractores de la planta, calificaron de mentirosos a la empresa gestora (una de las más grandes del mundo y considerada hace años como la empresa líder en innovación minera) por haber sugerido que iban a buscar una tecnología de lixiviación que dejaría el arsénico en el lugar (“lixiviación in-situ”). Ante la agitación social, la empresa decidió suspender el proyecto y donar el terreno a la Iglesia.

El Perú perdió así la oportunidad de estar a la vanguardia en innovaciones metalúrgicas de trascendencia mundial, porque un grupo pequeño de agitadores políticos desinformó a la población con propaganda sobre la “amenaza ecológica” que iba ocurrir.

 

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