{"id":373,"date":"2013-03-31T05:25:09","date_gmt":"2013-03-31T05:25:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mariachappuis.com\/blog\/?p=373"},"modified":"2017-03-18T01:36:13","modified_gmt":"2017-03-18T06:36:13","slug":"de-aquella-tumba-vacia-salio-la-fuerza-que-transformaria-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mariachappuis.com\/blog\/archivos\/373","title":{"rendered":"Semana santa"},"content":{"rendered":"<p>Los dos hombres caminaban con paso desigual por un estrecho camino de grava, entre huertos y vi\u00f1edos iluminados por un sol todav\u00eda t\u00edmido. El paisaje suburbano se extend\u00eda desde las murallas de la ciudad hasta el G\u00f3lgota, el temido cerro de los suplicios, donde las cruces proyectaban una sombra siniestra sobre la fosa com\u00fan que sobrevolaban las aves de rapi\u00f1a.<\/p>\n<p>Adelante el joven sacerdote, detr\u00e1s el pescador ya maduro, los dos hombres iban en busca de la Tumba para confirmar una noticia incre\u00edble, procedente de una mujer definitivamente no digna de confianza\u2026\u00bfacaso el Maestro no hab\u00eda expulsado de su cuerpo a siete demonios?.<!--more--><\/p>\n<p>Pero la mujer hab\u00eda hablado con extra\u00f1a seguridad, ofreciendo detalles convincentes. Y as\u00ed, aquella ma\u00f1ana despu\u00e9s del S\u00e1bado, el joven sacerdote y el viejo pescador dejaron su refugio y salieron presurosos en procura de aquel lugar de muerte, donde los centinelas ya no montaban guardia.<\/p>\n<p>La enorme piedra que \u00a0sellaba el sepulcro hab\u00eda sido removida. \u00bfSer\u00eda posible, acaso?.<\/p>\n<p>Ante la Tumba abierta, Juan, el sacerdote, vacil\u00f3: el rito mosaico le prohib\u00eda contaminarse ingresando a un sepulcro. Pero Pedro, el pescador, era hombre ajeno a tales escr\u00fapulos. Durante tres noches hab\u00eda llorado su falta de fe, sus dudas, su atroz cobard\u00eda del jueves. Esta vez, estaba decidido, no habr\u00edan dudas: aceler\u00f3 el paso, penetr\u00f3 en el siniestro recinto y comprob\u00f3, con n\u00edtida sorpresa, que s\u00f3lo los lienzos dispersos y perfumados con que piadosas mujeres hab\u00edan envuelto al Crucificado recordaban que en ese lugar m\u00e1s bien fresco, en aquella penumbra acogedora, hab\u00eda sido depositado un cad\u00e1ver.<\/p>\n<p>La Tumba estaba vac\u00eda.<\/p>\n<p>Asesinato Judicial.<\/p>\n<p>Te\u00f3logos e historiadores aceptan\u00a0 que Jes\u00fas de Nazaret, descendiente de David, fue crucificado durante la Fiesta de Pascua del a\u00f1o 36 de nuestra Era, en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Fue aqu\u00e9l un periodo cr\u00edtico, inmediato a dos efem\u00e9rides conflictivas: el a\u00f1o sab\u00e1tico jud\u00edo, cuando miles de campesinos abandonaban la tierra para escuchar a profetas y predicadores, coincid\u00eda con el A\u00f1o del Censo romano, cuando se empadronaba <i>manu militari<\/i> (con mano de militar) a los futuros contribuyentes.<\/p>\n<p>En ese ambiente de crisis pol\u00edtica, en aquella sociedad dividida en sectas militantes que polemizaban acerbamente sobre un inminente Final de los Tiempos, en aquel pa\u00eds extra\u00f1o donde se adoraba a un Dios diferente a todos, gobernaba en nombre de la Roma Imperial un militar torpe y autoritario, Poncio Pilato.<\/p>\n<p>El gobernador aplic\u00f3 rudamente las leyes, impuso tributos arbitrarios y, empe\u00f1ado en lo que hoy se llamar\u00eda una modernizaci\u00f3n, malvers\u00f3 el sagrado Tesoro del Templo para construir en Jerusal\u00e9n un acueducto seg\u00fan el modelo romano. Ante\u00a0 la inevitable protesta, Pilato infiltr\u00f3 entre la muchedumbre piquetes de legionarios disfrazados que arremetieron a palos y pu\u00f1aladas contra los quejosos.<\/p>\n<p>La conducta\u00a0 de Pilato era violenta y su relaci\u00f3n con las autoridades locales, conflictiva.<\/p>\n<p>Ese individuo desp\u00f3tico, ese soldado convertido en bur\u00f3crata, juzg\u00f3 expeditivamente a Jes\u00fas cuando los pr\u00edncipes de los sacerdotes lo presentaron ante su tribunal, acus\u00e1ndolo de blasfemo, perturbador y, sobre todo, enemigo del Emperador, inductor de la sedici\u00f3n y aspirante al Trono.<\/p>\n<p><i>\u201cSi no lo condenas, no eres amigo del C\u00e9sar\u201d,<\/i> le hab\u00edan dicho a Pilato aquellos arrogantes sacerdotes, enriquecidos con el tr\u00e1fico de las v\u00edctimas y el producto de los sacrificios.<\/p>\n<p>Pilato no se preocup\u00f3 por averiguar la verdad\u2026 <i>\u201c\u00bfqu\u00e9 es la verdad?\u201d<\/i> le pregunt\u00f3 a su V\u00edctima. Jes\u00fas demostr\u00f3 su Verdad de la \u00fanica manera posible: dando la vida por ella.<\/p>\n<p>No hay necesidad de describir el juicio, excepto para notar el regocijo con que los soldados romanos se burlaban de Jes\u00fas despu\u00e9s de azotarlo. El propio Pilato adopt\u00f3 la misma actitud: <i>\u00abAqu\u00ed est\u00e1 vuestro Rey\u00bb<\/i>, les dijo a los israelitas. Despu\u00e9s, lo mand\u00f3 crucificar junto a dos ladrones que hab\u00edan sido arrestados durante una revuelta. Sobre la Cruz -orden\u00f3- se clavar\u00eda un cartel indicando las causas del suplicio: <i>\u201cJes\u00fas el Nazareno, Rey de los Jud\u00edos\u201d. <\/i><\/p>\n<p>El pueblo se enter\u00f3 tarde de que las cruces hab\u00edan sido levantadas en el G\u00f3lgota. Los pocos que acudieron llenos de aflicci\u00f3n al escenario de la tragedia, no s\u00f3lo asistieron a la agon\u00eda de las v\u00edctimas sino que, adem\u00e1s, tuvieron que leer aquellas palabras insultantes, mort\u00edferas para las esperanzas de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfEs que las tribulaciones de Israel no terminar\u00edan nunca?. \u00c9sta era, sin lugar a dudas, una negra y d\u00e9bil conmemoraci\u00f3n de la Pascua.<\/p>\n<p>Pero a principios de la nueva semana empezaron a circular por calles y mercados extra\u00f1os informes: el cuerpo de Jes\u00fas no se hallaba en la tumba donde hab\u00eda sido enterrado por el piadoso senador Jos\u00e9 de Arimatea. La Tumba hab\u00eda sido encontrada abierta y vac\u00eda. Y \u00e9ste era un hecho verificado. \u00bfQui\u00e9n se hab\u00eda llevado el cuerpo?. Acaso hab\u00edan sido los romanos, para evitar que los restos del Crucificado fueran objeto de culto. Acaso\u00a0 los galileos, para trasladar el cad\u00e1ver a su pa\u00eds de origen. Nadie encontr\u00f3 una explicaci\u00f3n convincente y los peregrinos que hab\u00edan acudido a Jerusal\u00e9n para la Pascua, incluyendo a los galileos, regresaron con dudas al hogar.<\/p>\n<p>Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfTal vez fue en el camino de Ema\u00fas?. \u00bfAcaso en la querida y lejana Galilea?. De alg\u00fan modo, en alg\u00fan momento, los dispersos seguidores del Maestro fueron animados por la convicci\u00f3n de que, en efecto, Cristo hab\u00eda resucitado. Algunos lo vieron, otros conversaron con \u00c9l. Nadie puede pensar racionalmente en una mixtificaci\u00f3n, porque los disc\u00edpulos de Jes\u00fas ofrecieron su vida y aceptaron la muerte animados por esa fe. Aquel fue el verdadero Testimonio. Tales hombres no eran los actores de una audaz impostura montada por ellos mismos: nadie muere por una mentira. Aquellos hombres estaban animados por la certidumbre: el Se\u00f1or hab\u00eda resucitado.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino Resurrecci\u00f3n no es lo mismo que la supervivencia del alma despu\u00e9s de la muerte. No tiene nada que ver con fantasmas o esp\u00edritus que se materializan. Resurrecci\u00f3n significa el \u201clevantarse\u201d de alguien que ha estado tendido como cad\u00e1ver, la reanimaci\u00f3n de un cuerpo muerto de tal manera que el individuo es capaz de respirar, moverse, en resumen, ve restauradas sus funciones b\u00e1sicas. Es como el despertar de un profundo sue\u00f1o o del coma.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n jud\u00eda de entonces era bastante clara al respecto, como puede verse en los relatos sobre la Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro o del hijo de la viuda de Na\u00edm. Por lo que se refiere a Jes\u00fas, los Evangelios reflejan inequ\u00edvocamente lo que significaba la Resurrecci\u00f3n, cuando nos muestran al Resucitado ense\u00f1ando sus heridas y solicitando comida que a continuaci\u00f3n ingiere:\u00a0 es un hombre vivo.\u00a0 Ha vencido a la muerte.<\/p>\n<p>En el hijo de David se hab\u00eda cumplido la promesa del Salmo 123: <i>\u201c\u2026 no, no he de morir. Vivir\u00e9 y cantar\u00e9 las obras de Yahv\u00e9\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Siglos despu\u00e9s, un sacerdote con alma de poeta hallar\u00eda en la Resurrecci\u00f3n el tema de un serm\u00f3n destinado a ensalzar la victoria del Hombre sobre la Muerte: <i>\u00ab. !Resucit\u00f3\u00a1. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la muerte?. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 su gloria?. \u00bfD\u00f3nde su victoria?\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>Algunas semanas despu\u00e9s, los mismos hombres estaban reunidos en Jerusal\u00e9n, en la casa de Juan el Sacerdote, para celebrar la Fiesta de las Semanas, donde seg\u00fan la tradici\u00f3n se renovaba la Alianza, se amonestaba a la gente para que se arrepintiera y creyera en Dios. Era un d\u00eda de junio, caluroso y opresivo. El sol brillaba bajo un cielo amarillento. El khamsin, el siroco, ese impetuoso viento del oriente que llena el aire de polvo y arena fina, que provoca sequedad de la boca y atroces dolores de cabeza, que oculta por un momento el sol hasta despojarlo de la fuerza de sus rayos, se abat\u00eda sobre la ciudad. La tormenta estall\u00f3 en la ma\u00f1ana, cuando los disc\u00edpulos se reunieron para las oraciones matutinas.<\/p>\n<p>Entonces recibieron al Esp\u00edritu: quedaron como en \u00e9xtasis, rompieron a cantar y a gritar, como borrachos. Lenguas no conocidas expresaban sus ideas. Llenos de fuerza, empapados de confianza, salieron a predicar en aquella ciudad hasta hace poco extra\u00f1a para ellos, pobres e ignorantes provincianos. Pero ahora sent\u00edan dentro de s\u00ed un coraz\u00f3n nuevo y un esp\u00edritu renovado, como el que hab\u00eda sido prometido a sus padres. Sus palabras, antes vacilantes, sonaban ahora con extra\u00f1a autoridad ante un auditorio receptivo.<\/p>\n<p>Fue el viejo pescador quien habl\u00f3 a nombre de los Once. Su mensaje era sencillo y poderoso. El que crucificaron, el Hijo de David, se hab\u00eda alzado de entre los muertos, estaba sentado a la diestra de Dios. Record\u00f3 que el pueblo esperaba a un Mes\u00edas: <i>\u201cEse Mes\u00edas es Jes\u00fas y todos somos testigos de que Dios lo resucit\u00f3\u201d.<\/i><\/p>\n<p>De aquella Tumba vac\u00eda sali\u00f3 la Fuerza que transformar\u00eda el mundo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.mariachappuis.com\/blog\/archivos\/373\/alejo-3\" rel=\"attachment wp-att-375\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"alejo 3\" src=\"http:\/\/www.mariachappuis.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/alejo-3.jpg\" width=\"461\" height=\"614\" \/><\/a><\/p>\n<p>Autor: German Merino<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los dos hombres caminaban con paso desigual por un estrecho camino de grava, entre huertos y vi\u00f1edos iluminados por un sol todav\u00eda t\u00edmido. 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